Resumen
¿Cuál
es valor de un recurso como el agua, cuando
ésta es escasa?. Esta es una pregunta
interesante que no tiene una contestación
fácil. En efecto, si se considera
que en una zona desértica una persona
se extravía y comienza a sentir una
sed creciente, llegará el momento
en que estará dispuesto a dar todo
de lo que dispone con tal de obtener agua
para satisfacer su sed. En este caso el
agua para esta persona tiene un valor incalculable.
Por fortuna, la realidad no suele responder
a esta imagen, si bien se calcula que 1000
millones de personas no disponen de fuentes
seguras de agua potable. Pero tampoco conforma
con la situación ideal a la que muchos
países o regiones aspiran en materia
de recursos hídricos. Una simple
mirada al mundo del agua sugiere que aún
queda mucho por hacer, y la economía
y los modelos de gestión proporcionan
perspectivas útiles para evolucionar
en la buena dirección.
La
Comisión sobre Geociencias, Medio
Ambiente y Recursos de la Academia Nacional
de Ciencias de los EEUU (1997) considera
que el valor económico de un bien
o servicio no es fijo, sino que depende
del tiempo, de las circunstancias y de las
preferencias de los individuos. El valor
económico del bien o el servicio
puede inferirse ya sea por la voluntad o
disposición a pagar por dicho bien
o servicio o de aceptar una compensación
en el caso de que tenga que prescindir de
él...
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